|
Sur.es 17/07/2008. Las marcas vencen a las familias Las franquicias y las grandes cadenas colapsan las principales calles de la provincia. Encontrar una tienda tradicional se ha convertido en una misión imposible.
Buscar un negocio tradicional en plena calle Larios se ha convertido en una misión imposible, algo así como buscar una aguja en un pajar. Málaga al igual que otras grandes ciudades se ha convertido en foco de atracción para las grandes cadenas de tiendas y franquicias. Comercios como Casa Rueda, Morganti o las antiguas pañerías han quedado para el recuerdo de los más nostálgicos. Mango, Desigual, Antonio Parriego, General Óptica, Oysho, Pull&Bear, Pinsapo, Pans&Company... así todos los locales de la céntrica vía y en medio de tanto gigante comercial una antigua farmacia que data de 1894. «Junto a Casa Mira somos el único establecimiento que ha conseguido mantenerse todos estos años», comenta Juan Ribero, un buen testigo de la transformación de calle Larios, ya que desde que se puso su bata de farmacéutico en el año 1959 ha seguido fiel a su puesto de la céntrica vía. «Llevo aquí muchos años, ya he visto cambiar tres veces la solería», comenta.
Actualmente la mayoría son tiendas de moda las que invaden calle Larios, pero Ribero confiesa que no siempre ha sido así, y al igual que él los más veteranos recuerda a Temboury, un local dedicado a la ferretería y al menaje del hogar; el popular estanco El bazar del fumador, la papelería Denis en el número 1 e incluso una tienda de alimentación.
Para Ribero el cambio a la ciudad llegó de la mano de El Corte Inglés. «Hasta el momento todos eran negocios familiares y tradicionales, de gente de aquí. Pero desde entonces, hace ya casi treinta años, la cosa empezó a cambiar y poco a poco empezaron a llegar las grandes cadenas», afirma.
Atractiva
«Unos empezaron a jubilarse y tenían que vender al no tener descendencia, otros traspasaban directamente los locales cuando se retiraban y también los había que ante las pérdidas de ventas no podían seguir asumiendo el alquiler de los locales, por lo que no tenían más remedio», apostilla.
Así, el cambio se fue dando de forma paulatina, y las grandes cadenas comenzaron a poner su vista en la capital de la Costa del Sol y en las posibilidades de comercio que ésta les podría dar. No en vano, las cifras lo corroboran, Tormo&Asociados -empresa dedicada a la consultoría de franquicias- sitúan a la provincia de Málaga como la sexta de España con mayor número de franquicias, justo detrás de Sevilla, con 2.390 establecimientos de este tipo, que dan empleo a 9.937 personas.
Para María Dolores Sevillano, directora de consultoría de Tormo&Asociados, Málaga es una provincia muy dinámica y «resulta muy atractiva para las franquicias y grandes cadenas» tanto por el nivel de población como por el consumo potencial que supone, ser uno de los principales focos turísticos del país.
Sevillano afirma que uno de los requisitos para una franquicia a la hora de crear una nueva tienda es estar en una zona con alto tráfico comercial y esto «suele coincidir con los centros históricos, es por eso que se han convertido en algo muy apreciado por estas cadenas».
No obstante, no todos los comportamientos son homogéneos y a lo largo y ancho de la provincia se observan grandes contrastes entre unos municipios y otros. Fuengirola es una de las localidades que ha sucumbido a estos fenómenos comerciales. La ciudad cuenta con un triángulo eminentemente comercial comprendido entre la plaza de la Constitución y las avenidas Matías Sáenz de Tejada y Condes de San Isidro.
Bershka, Mango, Zara, Pull&Bear, Primor, Mayoral, Lepanto, Lladró... Con el paso de los años, las franquicias y grandes cadenas han ido acaparando la mayor parte de los locales comerciales de esta céntrica zona, dejando de lado a las tiendas de toda la vida. De hecho, la única diferencia entre dar un paseo por este eje y hacerlo por un centro comercial es que, en el primer caso, se puede realizar al aire libre. La imagen actual de estas calles nada tiene que ver con las de antaño.
Lado positivo
El desarrollo económico que ha experimentado la ciudad en los últimos años ha tenido mucho que ver en este cambio progresivo. Buena testigo de ello es Yolanda Tenllado, que mantiene su mercería en la plaza de la Constitución desde hace 25 años, convertida en una isla que sigue a flote en un océano de franquicias.
«En estos últimos años ha cambiado mucho la zona. Antes se veían más comercios tradicionales, pero ahora apenas quedamos unos pocos, ya que es muy difícil competir, entre otras cosas, porque el alquiler de los locales cada vez es más caro», comenta esta empresaria.
Sin embargo, la llegada de tantas franquicias también tiene su lado positivo. «A mí, particularmente, me ha venido bien, ya que estas tiendas atraen a mucha gente, dándole más vida a la calle y acercando a posibles clientes», reconoce Yolanda, consciente de que su sector no es precisamente el más perjudicado por este fenómeno.
En Marbella, las marcas reconocidas se han decantado por la céntrica avenida Ricardo Soriano para abrir nuevos negocios, inmersas en una expansión sin límites. El desembarco de firmas comerciales en la principal arteria comercial ha convertido al centro de Marbella en un escaparate internacional hasta el punto de contar entre sus inquilinos más recientes con prestigiosas y exclusivas firmas, como Suárez, Andrés Sardá, Misako o Adolfo Domínguez. Tiendas de ropa y telefonía móvil, inmobiliarias, sucursales bancarias, ópticas, perfumerías y peluquerías de marcas reconocidas pueblan Ricardo Soriano y su prolongación, la avenida Ramón y Cajal, donde resulta tarea ardua encontrar un comercio tradicional.
«La mayoría han vendido o alquilado sus locales», explica Mauricio Mazo, presidente de la Asociación de Comerciantes, Empresarios y Servicios Profesionales de Marbella, que aglutina a cerca de 300 pequeñas y medianas empresas del término municipal, la mayor parte en el centro de Marbella.
Para Mazo, el desembarco de estas franquicias supone todo un revulsivo para el comercio tradicional que, a su juicio, debe adaptarse a los nuevos formatos que se demandan y modernizarse. «La competencia nunca es mala porque revitaliza el centro y crea una sinergia que beneficia al resto», sentencia este empresario.
En Ronda, las franquicias y las grandes cadenas están desmantelando el tejido empresarial tradicional, así lo asegura José María Rico, responsable del Centro Comercial Abierto de Ronda y miembro de la Asociación de Pequeños y Medianos Empresarios de las Comarcas de Ronda y Campillos.
«Las franquicias en Ronda funcionan pero no se asocian a nadie. Se instalan en la ciudad y ese dinero sale fuera, aunque sí es verdad que crean puestos de trabajo», sentencia, mientras se lamenta del elevado alquiler que tienen los locales de la popular calle La Bola que oscilan entre los 7.000 y 8.000 euros «y sólo los grandes pueden pagarlo», lamenta.
El contrapunto de esta tendencia se encuentra en municipios del interior y la Axarquía. Así Antequera , las franquicias aún no han visto un hueco por el que colarse y tan sólo puede verse algún que otro establecimiento en las principales calles de la ciudad y varios en la única gran superficie comercial existente en el municipio.
Al igual que Antequera, en Vélez-Málaga las pocas tiendas de este tipo que existen se concentran en el centro comercial El Ingenio. La misma situación es la que vive Nerja donde no se ha dado el desembarco de las grandes cadenas. No obstante, recientemente se ha inaugurado una tienda de Benetton en la plaza Cavana , en pleno centro de la localidad del Balcón de Europa. En esta información han colaborado: Rosario Flores, Vanesa Melgar, Carmen Martín, Agustín Peláez, Eugenio Cabezas y Francisco Jiménez. |